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Somos Noro

El joven enfermero que pide empatía para cuidar a los más vulnerables.

Walter Javier Bray García

Enfermero del ISSSTESON

Fotografía: Ana Hop.

Retratos

Fotografía por Ana Hop.
Fotografía por Ana Hop.

"Se siente bonito que los pacientes te agradezcan, pero yo solo hago mi trabajo.”

- Walter Javier Bray García
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Por Jesús Ibarra
SomosNoro

Ante el impacto que la pandemia de COVID-19 sigue dejando en Sonora, un alma alegre se ha fortalecido. Se llama Walter Javier Bray García, de 25 años de edad, originario de Guaymas. Él es enfermero del ISSSTESON en el CIAS y cuenta su experiencia atendiendo a decenas de pacientes COVID. Describe sobre cómo algunos sobrevivieron y otros se fueron definitivamente. En su trabajo observa todos los días la delgada línea entre la vida y la muerte.

Walter Javier disfrutaba la vieja normalidad como lo haría cualquier joven profesionista. Su fijación de visitar la playa de San Carlos era muy intensa, en ocasiones era el motor de las fiestas con su leal red de amigos y amigas en su tierra natal y en Hermosillo.

Perder a su padre en 2012, cuando apenas tenía 17 años, lo hizo madurar prematuramente y ver en la Enfermería una profesión para ayudar a personas vulnerables. Bray García accedió a una entrevista con SomosNoro para la serie Guerreros del Sol. Fotografiado por Ana Hop, su aura positiva es evidente en casi todas las respuestas. También se dio el tiempo para enviar mensajes de conciencia a los jóvenes de su edad que no han entendido el concepto de la Nueva Normalidad.

JI: En el plano personal, ¿qué es lo que más te ha cambiado en la vida a raíz del COVID- 19?

WB: Las personas que estamos más en riesgo, que somos quienes trabajamos en el campo de las ciencias de la salud, tenemos más empatía hacia los otros. En esta situación tan difícil todavía más. Como que uno hace conciencia y dice: voy a saber cómo tratar a mis pacientes en las condiciones en las que se encuentran. A mí me ha servido mucho esta experiencia, me ha hecho más humano y ver a las personas que están pasando por el Covid-19 como si fueran mis familiares.

JI: Ser tan joven ¿Qué te ha permitido ver, atendiendo pacientes que son más propensos a complicarse, como los adultos de 50 años o mayores de 65 y más?

WB: Ser joven ayuda muchísimo a que el virus no ataque el sistema inmune, a nosotros los jóvenes no nos pega tan fuerte porque se supone que estamos en una edad donde nuestro sistema inmune está muy bien, pero a raíz de eso hay muchos jóvenes que tienen patologías agregadas y por lo cual ha habido varias muertes en estos rangos de edad. Para muchos con comorbilidades todavía es más agresivo y no llegan a sobrevivir.

JI: Te invito a hacer una reflexión sobre lo siguiente: el ser tan joven te da la oportunidad de atender a personas mayores, particularmente los adultos mayores… No sé si desde tu perspectiva de la edad puedas reflexionar acerca de esta experiencia.

WB: Uno a esta edad es fiestero; sin embargo cuando tú ves a una persona que se le complica su salud y tiene 50 años o más, y que además tenga una patología como cáncer pulmonar, piensas: yo soy tan joven y no me cuido de ciertas cosas que hago o por que salgo y me enfiesto, y tú ves en el hospital a mucha gente sufriendo a causa de lo que hicieron cuando eran jóvenes, es cuando uno dice: no me quiero ver así en a esa edad y con esas patologías.

JI: Los jóvenes productivos y los jóvenes que tienen poco tiempo con mayoría de edad, socialmente son los más activos, en términos de la movilidad, de los eventos, las fiestas, congregaciones. Hay, al parecer, un problema de propagación en tu grupo de edad.

WB: Siento que la gente que no está en el ámbito de la salud nunca va a entrar en razón porque dice: ay, ni al caso, no me va a pegar a mi tan fuerte porque soy joven, ay, voy a seguir saliendo porque no pasa nada. Pero no nada más son ellos, tienes que cuidar a tu familia, a tus alrededores. Hay mucha gente muy egoísta que sólo piensa en ellos y dejan a un lado a la familia y ahí es cuando empiezan las complicaciones por el virus. Yo les recomendaría que hicieran empatía y que se pusieran a hacer más conciencia sobre las cosas que hacen y dejan de hacer. 

JI: ¿Cuál es la dinámica personal que más se ha transformado con la pandemia, la de pareja, la profesional?

WB: Profesional y personal. La profesional que he aprendido muchas cosas durante la pandemia. Te deja un buen sabor de boca porque mi experiencia es que los pacientes son súper agradecidos con el personal. Aun cuando uno sólo hacía su trabajo nada más. Yo iba a hacer mi trabajo y la gente me decía: muchas gracias, eres una excelente persona, atiendes muy bien. Personalmente tuve muchas recomendaciones de los derechohabientes y usuarios. Eso me hacía sentir muchísimo mejor porque iba a trabajar y me entregaba cada vez más, me hacía sentir una emoción muy bonita. A raíz de eso comencé a echarle más ganas a lo que hacía. En el plano personal. Al principio me daba muchísimo miedo entrar al área COVID hasta que aprendí a ser fuerte y comprender la importancia de mi labor. 

JI: ¿Cómo ves el mundo una vez que la pandemia concluya?

WB: El mundo será igual.

JI: ¿Te parece?

WB: Se me hace que las medidas de protección personal llegaron para quedarse. Las personas van a seguir usando cubrebocas, conviviendo en sana distancia, visitando lugares con antibacterial y realizando los protocolos de sanitización que se necesitan en espacios públicos.

JI: ¿Alguna reflexión final?

WB: Que no podemos confiarnos. No podemos dejar todo al ‘ahí se va’. Necesitamos hacer conciencia porque el COVID-19 es una realidad. Es increíble que a esta altura todavía haya personas que piensan que la enfermedad es un invento del gobierno y se avientan unas teorías de la conspiración todavía más increíbles. Hago una invitación a seguir las recomendaciones y medidas para contener al virus. Pero sobre todo a una conciencia colectiva que no permita que esto se haga todavía más grave.

Guerreros del Sol

Conoce los perfiles de personas en la primera línea de batalla contra el COVID-19 en Sonora.
Un trabajo periodístico de Jesús Ibarra y fotografía de Ana Hop.