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Somos Noro

Reinventarse y seguir adelante: El día a día en la lucha contra el COVID-19.

Roberto Bribiesca Ramírez

Doctor del IMSS

Fotografía: Ana Hop.

Retratos

Fotografía por Ana Hop.
Fotografía por Ana Hop.

"El reto más grande ha sido cuidarme para no llevar la enfermedad a mis seres queridos."

- Roberto Bribiesca Ramírez
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Por Jesús Ibarra
SomosNoro

Roberto Bribiesca Ramírez es un médico urgenciólogo en el IMSS. Desde su perspectiva tiene la certeza que el nuevo coronavirus ha sido desastroso para México debido a la alta incidencia de males crónico degenerativos que padece la población del país. Hermosillo no escapa a ese escenario que sigue en progreso ante el repunte de casos Covid-19 observado el mes de diciembre. Bribiesca Ramírez, de 43 años, sugiere que otro problema expuesto por la crisis que atraviesa el sector de salud es la pobre valoración del sector salud, arraigada en buena parte de la población que no tiene idea sobre los costos reales de mantenimiento y atención a pacientes.  

“Lamentablemente en nuestro país sólo vemos lo malo. Nuestro gobierno siempre ha hecho creer al pueblo que la educación y la salud son gratis, lo cual no es cierto del todo. La realidad es que los servicios médicos, tanto privados como particulares, son muy caros. Tanto por las medicinas que se requieren como por la infraestructura. No hay cartera que soporte una enfermedad crónica como la diabetes y la hipertensión, México es rico en esos males. Al hacernos creer que el medicamento es gratuito, las personas desvalorizan ese bien.”

Aunque no se trata de culpar a nadie, aclara el doctor, él sólo está usando la tribuna para exponer una realidad incómoda que aqueja a la salud pública en México: la falta de cultura para reforzar conductas orientadas a solidificar la prevención.

Por otro lado señala que la pandemia genera oportunidades con un potencial efecto multiplicador a favor de usuarios de servicios médicos y personal hospitalario. Lo menciona con mucha esperanza y su voz abandona un poco el tono pesimista con el que inició la conversación.

“Esta pandemia vino a darnos la pauta para que la gente en verdad valore el trabajo del personal de salud. Creo que en México, a diferencia de otros países como lo quieren hacer ver nuestros dirigentes, no contamos con un servicio público de Salud como los que hay en Canadá y Suecia. Estamos, sobre todo en cuestiones de infraestructura, con ellos. Sin embargo sí contamos con lo más valioso: el recurso humano lo tenemos.”

Desastre metabólico

La conversación pasa al aspecto de incidencias y condiciones preexistentes en la población, aquí el doctor Bribiesca Ramírez señala catalizadores que favorecen a la rápida propagación del coronavirus en México, y con ella su letalidad entre distintos grupos de edad.

“Cuando llegó la enfermedad a nuestro continente, se topó países como Estados Unidos y México donde hay un alto índice de sus poblaciones con problemas de sobrepeso y diabetes. Estoy hablando de jóvenes que presentan esas enfermedades. Con estos cuadros clínicos el virus es bastante más agresivo. A esto agregamos que nuestra cultura alimenticia es muy pobre. Nunca había visto a tantos jóvenes en esta circunstancia de gravedad por una  enfermedad. Es algo muy triste.

En Hermosillo el 45 por ciento de la población presenta alguna contabilidad, entre las principales están la hipertensión, la diabetes y la obesidad. Los jóvenes de 25 a 34 años son el grupo demográfico que más casos presenta en la capital de Sonora. 

En alerta

Desde el principio de las alertas emitidas por organismos internacionales y autoridades de salud, nuestro entrevistado y sus colegas de la clínica 14 HGZ del IMSS, desde donde atiende a pacientes con Covid-19, se dieron a la tarea de investigar, capacitarse y prepararse para la eventual llegada del primer paciente a Hermosillo. Reconoció que fue tedioso al principio porque la atención de enfermos resultó complicada ya que estaban ante un mal con cuadros de síntomas nunca antes vistos. Y especialmente por tener que convencer a la gente que se trataba de una enfermedad real que requiere transformar sus conductas más básicas.

“Lo más difícil ha sido tratar con la misma enfermedad por ser tan nueva. No teníamos total entendimiento y obviamente con la misma gente es tratar de que entiendan la gravedad del virus.”

Como médico le llama la atención lo complicado que resulta convencer a ciertas personas, a través de la ciencia médica y la información objetiva, sobre el potencial de letalidad que muestra el virus. 

Afrentas

Parte del pensamiento negacionista de la enfermedad ha lesionado la credibilidad de médicos y enfermeras. La infodemia ha resultado desastrosa y hasta peligrosa para el personal médico. 

“La profesión se vio bastante agredida, creo que hubo mucha desinformación, bastantes rumores sobre la enfermedad. Tanto así que en un principio me dio hasta risa, no sé, se inventó tanta cosa que hasta la inyectábamos líquido por las rodillas. Entiendo que a la gente le gusta leer malas notas, pero esto se salió de control cuando en verdad empezaron a agredir al personal médico y de enfermería fuera del hospital. Algunos recibieron agresiones en sus propias casas, en el transporte público. Fue terrible y no debió haber ocurrido.”

El hartazgo de los trabajadores de salud llegó al punto de generar manifestaciones por toda la república. Aunque no ha sufrido ningún ataque, el doctor Bribiesca asegura que a nadie le conviene trabajadores de la salud hartos y dispuestos a parar. 

Calificó como “una falta de respeto total la que han sufrido varios colegas y trabajadores de la salud”. Una de las secuelas que teme ver entre la población, es que el efecto que la desinformación provoca se extienda hacia el inicio de las campañas de vacunación. La vacuna es una realidad, está próxima a iniciar en México y ya se escuchan las voces de la ignorancia estigmatizando su aplicación. 

“No se la va poner porque tiene sus ideas, está bien, se respeta. Vamos a estar viviendo así como con la influenza, cada año va salir la vacuna y habrá gente que se cuide y otra que no se la pone. A la fecha todavía hay gente que no cree en la vacuna y así vamos a estar lidiando con esta enfermedad varios años más. Aunque hay una nueva normalidad esto nos va llevar a dos situaciones: una donde personas que sí se la aplicarán y otra que no lo hará. Va a ser por siempre a menos que se realicen campañas efectivas e incluyentes con información objetiva y veraz.” 

Fuera del hospital

Como cualquier otro médico, Roberto quiere vivir, aún con la nueva normalidad, con su familia. Sentirla. Afirma que ha sido disciplinado al grado de que está agotado de extremar tantas medidas en el hospital y en su casa. Sin embargo esta disciplina ha rendido frutos. Puede tener proximidad física con su hijo Rodrigo de cuatro años y con Fabiola, su esposa. El cuarto de juegos del niño Rodrigo es muy peculiar, le gustan los animales. Tiene juguetes, tapetes, conjuntos de piezas alusivas a mamíferos y el mundo rural. Hasta un caballito de madera se observa. Quizá vaya a ser veterinario. En estos espacios, Bribiesca Ramírez señala que hay un elemento que él no controla: el libre albedrío de sus familiares. Aunque cuida al máximo lo que está a su alcance, reconoce el riesgo latente que alguien cercano enferme.

“Lidiar con la enfermedad dentro y fuera es, fue y seguirá siendo bastante cansado. Yo no le veo, hasta ahorita, descansando ni en el trabajo ni en mi casa. Sin embargo, para estos momentos es que estamos aquí.”

La pandemia lo ha hecho resiliente y seguramente podrá descansar cuando termine su trajinar. Las proyecciones señalan que eso ocurrirá en diciembre de 2022. 

Guerreros del Sol

Conoce los perfiles de personas en la primera línea de batalla contra el COVID-19 en Sonora.
Un trabajo periodístico de Jesús Ibarra y fotografía de Ana Hop.