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Somos Noro

La doctora que se enfrenta con amor a la pandemia.

Marisol Martínez Morales

Doctora del ISSSTESON

Fotografía: Ana Hop.

Retratos

Fotografía por Ana Hop.
Fotografía por Ana Hop.

"La pandemia me hizo una persona más fuerte y empática.”

- Marisol Martínez Morales
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Por Jesús Ibarra
SomosNoro

Marisol Martínez Morales sacó fuerzas de flaqueza para encarar el reto que una pandemia como la del COVID-19 supone. Ser madre, profesionista y doctora en el ISSSTESON con dos hijos ha implicado un esfuerzo extraordinario para encontrar espacios de convivencia y sortear el aislamiento en una lucha contra esta enfermedad que tiene al planeta buscando soluciones extraordinarias. El reto de ser madre de familia sólo eleva los niveles de complejidad en una profesión destinada a convertirse en la primera línea de respuesta, a veces es como jugar al ajedrez en el sentido de tener que realizar jugadas, utilizar estrategias para evitar el contagio.

“En mi persona ha sido muy difícil llevar a cabo esta pandemia porque estoy sola con mis dos hijos. Mi mamá me tuvo que dar apoyo. Todo esto ha sido un cambio muy grande para mí. Es muy difícil combinar las actividades escolares de los niños y el trabajo; el aislamiento, los cambios en alimentación, en los horarios. Emocionalmente te afecta mucho pero al mismo tiempo me ha hecho una persona más fuerte, más empática.”

Para Marisol existe la certeza que el mundo no va ser el mismo. La humanidad está bajo prueba, pero no deja de encontrar esperanza. Más allá de atender pacientes, incluso mucho más allá de las paredes de los hospitales, Martínez Morales ha dejado relaciones de respeto con las personas convalecientes que han logrado superar este virus.

“Cada persona es diferente, cada médico es diferente. Habrá doctores que tienen una personalidad más seca o no les afecta tanto. Yo considero que a mí me ha afectado porque siempre he tenido una relación médico-paciente muy estrecha. Me meto mucho en sus vidas, me encariño. Se hacen mis amigos, mis amigas. Es imposible como ser humano no sentirte mal ante la tragedia. No soy de madera, no soy objeto. Soy un ser humano y tengo sentimientos, valores. Me afecta mucho de manera emocional, pero al momento que te das cuenta que tú como médico eres el pilar de su vida y que el paciente tiene depositada en ti toda su fe y toda su confianza. De alguna manera esos sentimientos, no quiero decir que se reprimen, pero te vuelven más fuerte. Es muy raro porque te sientes mal, te pones triste porque dices: me puede mucho que se sienta mal un paciente, que tenga estos síntomas, pero si yo soy el médico y el paciente depende de mí, me tengo que mostrar más fuerte ante ellos. “

A sus 36 años de edad confiesa que uno de los más grandes desafíos es realizar su papel como madre. Carlos, de seis años, y Dorian de cuatro, son el centro de su energía, su estrategia de supervivencia se basa en que a ellos dos no les falte nada. Parece un juego, o una partida con las piezas de ajedrez ante un rival poderoso: El virus. Ha encontrado el gambito para moverse en el tablero y vencer la adversidad de la nueva normalidad en sus redes de apoyo: mamá, amigas y colegas. El símil con el ajedrez, tan de moda por estos días,  sólo tiene sentido cuando te has enterado que uno de sus hijos es un talentoso ajedrecista, que incluso podría derrotar a algunos adultos, según dice. No es casualidad que él y su mamá hayan quedado seducidos al conocer el personaje de Beth Harmon en la serie de Netflix: ‘The Queen’s Gambit’.

“En realidad mi red de apoyo la conforma mi propia familia. Mi mamá me ayuda mucho en relación al cuidado de mis hijos y de mí misma tratando de descansar adecuadamente, comer de manera saludable;  incluso hacer ejercicio, aunque esto último sea más difícil por la fatiga que implica el trabajo. No existe en sí una red institucional de apoyo en su área de trabajo. No sé cómo explicarlo, es algo que de manera personal cada quien lo realiza.”

Proceso de duelo

Marisol tiene largas y pobladas cejas en forma de pluma, delineadas a la perfección.

Su frente amplia sólo hace notar más rasgos de su humanidad. No es posible apreciar su boca porque trae puesta una máscara, pero sus palabras suenan honestas, con esa capacidad para confiar una situación tan personal como el duelo que ha tenido que sobrellevar al perder a nueve personas cercanas a su círculo profesional y familiar.  

“Por la misma situación de ver a tantas personas morir, entre familiares, pacientes míos de consulta general que también empezaron a enfermar y murieron, empecé a pasar por una etapa de duelo. ¡He perdido a nueve personas! Decidí, por cuenta, atenderme de manera psicológica para comprender y manejar mis emociones. Mi red de apoyo soy yo misma y mi familia.”

La doctora Martínez Morales conoce a la perfección al virus. También enfermó a causa de COVID-19. Tuvo que aislarse para proteger a sus cercanos. En esos días de duro trajinar y soportar los síntomas, encontró consuelo en las amistades cultivadas a lo largo del tiempo.

Fueron sus amigas de secundaria y preparatoria con quienes logró conectarse para hacer más pasaderos esos largos días. Ellas la cuidaban, le llevaban comida, hablaban con ella varias veces al día. Los mensajes instantáneos inundaban su lista de conversaciones ante el interés natural de sus amistades por asegurarse que la doctora estuviera bien atendida, recibiendo afecto y atención sin importar que fuera virtual.

“Hace tres o cuatro meses me infecté de COVID-19, no sé cómo porque tengo los cuidados muy extremos y nunca supe de dónde vino, lo cierto es que me infecté. Ahí sí tuve una red de apoyo, con mis amigas de la preparatoria y la secundaria, quienes todos los días me hablaban para ver cómo estaba y me enviaban detalles a la puerta de mi casa. Se turnaban para traer alimentos. En esos días mis amistades fueron mi red de apoyo. “

Los estigmas

Previo a esa etapa, Marisol pudo constatar otro proceso que el nuevo coronavirus ha creado de manera gradual en la sociedad, y la de hermosillense no es la excepción. Se dice molesta por conocer incidentes de estigmatización contra sus colegas debido a que reciben insultos de familiares que tienen pacientes con esta enfermedad o han sufrido maltrato fuera del hospital.

“Estoy en contra de este tipo de situación. Realmente al inicio de la pandemia cuando veía las noticias y leía las agresiones al personal médico, la discriminación, me daba muchísimo coraje. No podía creer la ignorancia, la falta de información y valores de las personas para hacernos daño de esa manera, afortunadamente a mí no me ha pasado. Todo el personal de salud se ha unido, me considero parte de ello y me dolió mucho, veía a mis compañeros de otros estados de la República y era un sentimiento de impotencia. Las personas que se comportan de esa manera no tienen cultura, valores ni ningún tipo de educación. No se dan cuenta que están agrediendo a las mismas personas que pueden atenderlos y salvarles la vida.”

Parte de la nueva normalidad pareciera tener que soportar estas experiencias, que aunque no son exclusivas de los médicos, sí son más comunes cada día. Es en ese pasar de los días donde la doctora Martínez Morales puede reflexionar sobre lo que el destino depara a la gente más allá de 2021.

“No he perdido la fe en la humanidad, quisiera y sueño que seamos más cuidadosos con nuestra salud y con el medio ambiente. Más cuidadosos y empáticos con el resto de las personas, sobre todo quienes son más vulnerables, quisiera que fuésemos una población mundial que valore la vida; donde se reconociera y se nos respetara más a todo el personal de salud. Creo que el mundo no va volver a ser igual. Sin embargo, podemos reforzar el sentimiento de aprecio por nuestros seres queridos. Valorar a nuestros vecinos y compañeros de trabajo. Por lo menos aquí en mi país deseo que suceda esto. “

Marisol, egresada de la facultad de Medicina de la UANL en Monterrey, ya sobre el tramo final de esta entrevista, se refirió a aspectos como la esperanza y el papel trascendental de nuevas generaciones educadas para mitigar pandemias. Uno de los sentimientos más antiguos y más presentes en las personas es el que ella considera que, junto a la ciencia médica, será clave para restaurar la normalidad y la distancia social en la era postcoronavírica.

“Ojalá se le diera mayor importancia a nuestro gremio y en ese sentido fuésemos mejores seres humanos. ¡Que viva el amor!”

El amor vivirá a pesar de la pandemia en todos nosotros. Así será, Marisol. 

Guerreros del Sol

Conoce los perfiles de personas en la primera línea de batalla contra el COVID-19 en Sonora.
Un trabajo periodístico de Jesús Ibarra y fotografía de Ana Hop.