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Somos Noro

El camillero que atendió el primer caso de COVID en Sonora.

Marco Antonio Baltazar Rodríguez

Camillero y Radiólogo del Hospital General del Estado

Fotografía: Ana Hop.

Retratos

Fotografía por Ana Hop.
Fotografía por Ana Hop.

"La discriminación hacia los trabajadores de la salud; además de que no es justa, revela una tremenda ignorancia por parte de un sector de la población.”

- Marco Antonio Baltazar Rodríguez
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Por Jesús Ibarra
SomosNoro

Lacónico, sincero, reflexivo, tres características que ayudan a Marco Antonio Baltazar Rodríguez para desempeñar al máximo su función como camillero en el Hospital General del Estado. A sus 25 años de edad resultó ser uno de los perfiles más jóvenes de la serie de relatos Guerreros del Sol. Nuestro entrevistado ha vivido un poco de todo. Uno de sus últimos pacientes atendidos fue un señor estadounidense. Se llamaba John, originario de Texas, de 78 años de edad. Desconoce cuál fue su suerte, sólo recuerda el nombre de su esposa, María. Como él no habla inglés ni el paciente español, le pidió que le ayudara a grabar un mensaje de voz para enviárselo a su pareja.

“No recuerdo qué pasó con el señor John, lo ingresé al área COVID-19 y estaba algo débil. Su esposa me pedía información, así que le mostré el mensaje de voz y se quedó un poco más tranquila. Creo que lloró.”

Ser camillero en uno de los hospitales que más pacientes atiende en Sonora, le permite recorrer cada rincón y ser testigo de todo tipo de historias. Su manera de ser tranquila se ha visto interrumpida por el trajín de su trabajo en los últimos meses. Su salud emocional, confiesa, ha flaqueado en ocasiones. Marco sufrió episodios intensos de ansiedad ante tanta carga de trabajo y, luego de atestiguar la naturaleza del sufrimiento reflejado en pacientes contagiados y en sus familiares, él también quedó contagiado de estrés.

“Tuve que ver a una especialista, me sentía mal. Llegué a fumar hasta una cajetilla de cigarros  al día para tratar de bajar mis niveles de estrés.”

Esto sucedió de septiembre a octubre, justo cuando la dinámica de la pandemia en Hermosillo comenzó a ceder un poco. Ha dejado atrás ese episodio, se nota que la relativa tregua que la pandemia ofreció pudo ayudarlo a reponerse.

Supera el COVID-19

En verano fue notificado que había dado positivo a COVID-19. Después su mamá, que también es enfermera, estuvo enferma y, finalmente, alcanzó a su padrastro, ambos en el mes de agosto.

Como su mamá es una persona de alto riesgo, tuvo que mudarse de su casa ubicada en Pueblitos para estar aislado en un cuarto de hotel durante todo el mes de junio. Luego de dos semanas logró dejar atrás al virus. Nadie necesitó oxígeno, un alivio para él. Pudo dormir tranquilo.

“Pensé en varias cosas estando aislado, sí te daban alimento, aunque eran tres comidas básicas al día”. Veía películas y comía. Yo confiaba en que iba a estar bien, pero siempre tuve la preocupación de que mi mamá tuviera síntomas más fuertes. Afortunadamente mi familia se recuperó.”

Unidos por la pandemia

De su mamá, de 49 años, aprendió lo que ella vivió en 2009 durante la pandemia de influenza H1N1.  A la fecha, recuerda anécdotas que lo inspiraron para estudiar radiología en el Instituto Educativo de Hermosillo. La madre también comprendió que en un hospital se debe estar disponible todo el tiempo. Sabía que una vez declarada la pandemia mundial, el primer caso podría llegar al Hospital General en cualquier momento.

“Estuve cuando llegó el primer paciente con COVID-19, un músico que venía del extranjero. Lo vi, sólo hice mi trabajo como camillero para moverlo de área y ahí estuve hasta Junio cuando me sacaron porque luego me enfermé.”

No recordó el nombre de esa figura de la música de covers y baladas románticas. Se trataba de Audomaro Pérez Jiménez, bajista del Grupo Yndio, quien contrajo el virus durante una gira por Chicago y California,  que tuvo lugar la segunda  quincena de febrero. El músico ingresó al hospital el 16 de marzo. En parte, gracias a la pronta reacción y preparación en protocolos de Marco Antonio, el señor Lara pudo ser atendido rápidamente, evolucionando favorablemente. Fue dado de alta unas tres semanas después.

“Nunca me imaginé una pandemia tan grande y con tanta mortalidad como ésta. Nos falta conciencia como sociedad ante el gran reto que tenemos en frente. A una compañera le sucedió una mala experiencia en un comercio. Ella llevaba el traje blanco y le pidieron que se cambiara el uniforme. Eso es discriminación, falta más empatía.”

Entre algunos de los asuntos que más le preocupan a Marco Antonio está la ignorancia de las personas acerca de esta enfermedad. Reconoce que le provoca temor en ocasiones cómo parte de la gente habla mal de los médicos, desprecia la labor en los hospitales y tiene el potencial de agredir físicamente sólo por verlos en la calle o en comercios.

Guerreros del Sol

Conoce los perfiles de personas en la primera línea de batalla contra el COVID-19 en Sonora.
Un trabajo periodístico de Jesús Ibarra y fotografía de Ana Hop.