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Somos Noro

"Mantengamos la guardia siempre arriba."

Jesús Francisco Alcaraz Martínez

Paramédico del ISSSTESON

Fotografía: Ana Hop.

Retratos

Fotografía por Ana Hop.
Fotografía por Ana Hop.

"La gente ya le perdió el miedo a todo, yo veo la situación más difícil ahora.”

- Jesús Francisco Alcaraz Martínez
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Por Jesús Ibarra
SomosNoro

Cuando Jesús Francisco Alcaraz Martínez empezó a componer letras de rap y cantar con sus amigos, el mundo enfrentaba la pandemia de influenza A H1N1. Once años después, ya como paramédico formado y padre de familia, comparte desde la madurez y la honestidad sus sentimientos y el sentido de responsabilidad que tiene por su profesión:

“Creo que a muy pocas personas les ha tocado vivir tan de cerca esto y no todas han vivido para contarlo. A pesar de que tenemos miedo, debemos seguir cuidándonos y cambiando de hábitos. Todas las personas que hemos estado en contacto con pacientes COVID, y no hemos salido contagiados, es porque seguimos las normas sanitarias al pie de la letra.”

Jesús Francisco pasa sus días, justo después del primer gran repunte de COVID-19 en Hermosillo, tratando de reponer el tiempo de calidad perdido con su hijo Zeus, a quien sólo veía por video llamadas durante la parte más crítica de la pandemia, la cual tuvo lugar en  junio y agosto pasados. Ahora, poco antes del cambio en el semáforo epidemiológico, puede llevar al pequeño a su casa para dormir juntos y hacerse cargo de él. Salvar vidas a diario y criar a un hijo es algo habitual en la Nueva Normalidad.

Para este paramédico, especialista en respiración mecánica, los pasatiempos orientados hacia la creatividad y sus inquietudes profesionales son clave en más de un sentido. Estar en la primera línea de respuesta no lo ha cambiado como persona, comenta, sino que le ha conferido mayor sensibilidad sobre la trascendencia que tiene su labor como inhaloterapeuta en el Hospital Ignacio Chávez del ISSSTESON. Mientras prepara el desayuno para su hijo para él, unos huevos con jamón, tomate, cebolla, acompañados de fruta y un licuado, sigue su relato.

“He visto mucha gente que se porta incrédula. Esto no se acaba ahorita, va durar mucho más, no hay que confiarse. Incluso en casa las actividades no se deben hacer como estábamos acostumbrados. Debemos tomar más precauciones”.

 Todo por salvar vidas

Jesús Francisco ha vivido una montaña rusa de experiencias y emociones en tan sólo ocho meses. A la par de su trabajo, colaboró en el prototipado de un respirador artificial con un equipo de académicos del Instituto Tecnológico de Hermosillo y una empresa de ingeniería. Diseñar un dispositivo médico de semejante precisión toma mucho tiempo,  demanda recursos; sin embargo se muestra tranquilo por el hecho de estar en más de un frente haciendo todo lo que puede por salvar más vidas. Combinar tiempo para atender a pacientes COVID-19, minimizar los riesgos de contagio, educar a su hijo y colaborar en esta iniciativa, le cobró una factura que es evidente: su fatiga mental es mayor que la física. Sobre la carga de ansiedad y estrés confesó:

“En la última etapa hemos sentido de golpe todo lo que hemos visto y padecido. Al principio no hubo tanto estrés por la llegada del COVID-19. No teníamos tiempo para pensar lo que estábamos viviendo.”

El paramédico se toma un tiempo para reflexionar brevemente antes de responder. Zeus lo distrae un poco porque no deja de jugar mientras él habla y mira a la cámara, habla por el micro y se deslumbra con la luz. Como inhaloterapeuta su labor es clave: provee de respiración artificial para aquellos pacientes hospitalizados cuya condición, por causa del COVID, empieza a deteriorarse rápidamente. Su trabajo consiste en facilitar el paso del oxígeno por el cuerpo humano. Para las familias de personas en cuidado intensivo su actividad es una válvula de esperanza, un auténtico respiro. Para los enfermos con este padecimiento es la diferencia entre vivir o morir. Cuando se le cuestiona sobre la conducta de las personas frente al COVID en últimas fechas, señala:  

“La gente ya le perdió el miedo a todo. Veo la situación un poco más difícil ahora. Antes no creían, había un miedo, una duda, y eso hacía que tomaran alguna precaución. Ahora muchos saben que esto es una realidad que está causando tragedias, angustias; sin embargo se perdió el miedo a la enfermedad porque las personas se han confiado. Creen que pueden convivir con el virus después de tanto tiempo.”

Según Jesús Francisco, el negacionismo de algunos ciudadanos podría ser parte de lo más peligroso, ante la nueva oleada de casos que están por llegar a los nosocomios de Hermosillo, luego de dos meses de movilidad restituida y cadenas de contagio comunitario activadas. Considera que la clave no es sólo ordenar un nuevo confinamiento, sino educar a toda la población: 

“Es muy difícil encerrar a la gente, privarla de la libertad que haga lo que quiera. No la puedes obligar a que se quede en casa, es una decisión muy personal. Lo que se tiene que hacer es informar. Que sepa cómo protegerse a sí mismo y a los suyos.”

Zeus, como el principal dios de la mitología griega, trae puesta una máscara de Spiderman. Pareciera una pequeña deidad que manipula figuras de acción: con una mano Ironman es colocado en el suelo y con la otra le retira una pequeña tapa a la altura de la espalda. Después le introduce una espada como regresándole el arma con el que enfrentará a los malos. Quizá Zeus trae en sus genes dedicarse a la medicina, o al menos juega, con personajes de Marvel, a facilitar las herramientas para enfrentar al mal. Su padre está atento. Mientras nos atiende, no deja de interactuar con su hijo. Incluso estando de espaldas sabe donde está y qué hace su pequeño. El lazo padre-hijo es muy fuerte, quizá más que antes, sin embargo los días de convivencia física podrían disminuir en las próximas semanas. Antes de comer y preparar su uniforme para cubrir un nuevo turno, José Francisco confiesa:

“Zeus tiene una hermana más grande, una niña de dos años  que se llama Sofía. Convivir con niños nunca fue algo en lo que yo pensara mucho. La intención de que me dijera papá simplemente se dio. Vamos empezando otra vez para arriba con los casos, de hecho dudé ir por él hoy.”

Padres que dejan de ver a sus hijos por su profesión dentro del sector salud, también resulta un escenario común de la Nueva Realidad.

El rap como escape

Una de las facetas que más le ha ayudado a procesar los sentimientos es su afición por el rap. Solía llamarse Pantera CLK, el líder y vocalista de un pequeño grupo hermosillense conformado por entusiastas de este género. De hecho, la banda solía llamarse La Clika. En sus letras destaca el valor de la amistad, la unidad, la pertenencia a la comunidad y el tránsito hacia la vida adulta. Su canción, ‘No maduramos más’, es una muestra:

Al pasar de los años no maduramos más, escribimos con el rap.

Lo que cambian son las letras….

Dejamos el equipaje para volver a empezar

Tengo flow, tengo colegas, me mantengo en el camino

Mi rima no es precisa en lo que quiero explicar, pero me gusta como suena cuando la suelo escuchar

No hace falta cuaderno para poder imaginar

Si no las anoto hoy las suelo olvidar

Sí, es el Pantera, ajá, de La Clika, vaciando aquí el cuaderno.

“Lo sigo haciendo por hobby, como las personas que salen en bicicleta o caminar, es algo parecido. Lo hago con los camaradas, con unos amigos que graban en su casa me empezaron a invitar y de repente me animé.”

En 2009 empezó a componer sus primeras canciones, después tomó la iniciativa de cantar y más recientemente trata de mejorar en la producción del beat, pero es un proceso que le demanda mucho tiempo en esta etapa de su vida. Deja en claro que su rap no tiene nada que ver con la muerte, ni con las drogas, ni con estilos de vida negativos. Después de todo esto entraría en conflicto con sus convicciones como paramédico al estar atendiendo pacientes en esta pandemia.

“Es algo espontáneo. Es un poco diferente, el proceso de escribir es muy personal. La mayoría del rap te habla de un estilo de vida donde las drogas son habituales. Se me facilita mucho el rap de amor, o el rap de la vida urbana”.

Para nuestro paramédico las cosas son más sencillas ahora: el amor, la vida y los límites. Concluye la charla lanzando una sentencia: “El tiempo te define las cosas”. El tiempo, y la valiosa contribución de personas como Jesús Francisco, nos harán transitar hacia otros escenarios. Estamos por verlo. 

Guerreros del Sol

Conoce los perfiles de personas en la primera línea de batalla contra el COVID-19 en Sonora.
Un trabajo periodístico de Jesús Ibarra y fotografía de Ana Hop.